
Hoy nos levantamos un pelín más tarde, tenemos que llegar hasta
Wai-o-tapu a las 8:30h que es cuando abren, el único "pase" del geyser empieza puntualmente a las 10:15h, así que antes nos da tiempo a hacer parte del recorrido. Hoy llueve, entre la lluvia y el humo que sale del agua no se aprecian muy espectaculares los colores, aún así vemos asombrados colores amarillos, naranjas, verdes, azules de un color súper intenso, todo el complejo huele como a huevos duros. Un poco antes de las 10 vamos a ver el geyser, hay unas gradas alrededor, bastante gente, muchos españoles. Puntualmente aparece un señor que cuenta la historia del geyser y para que salga lo estimula con 300 gr de jabón, empieza a burbujear agua y en poco tiempo alcanza una altura de unos 10 metros. Acabamos de ver lo que os queda de recorrido, lo más impresionante son las burbujitas de la piscina de champagne.

Aún estamos molidos del Tongariro Crossing para andar tanto, vemos las piscinas de lodo burbujeante y decidimos ir marcha atrás a comer a la
granja de langostinos. Una hamburguesa de langostinos y pescado y un plato de arroz, multitud de gambas y curry. Desde el comedor vemos como hacen jet boating en el río pero… después de comer… nos pica el gusanillo para otro día. Nos vamos a Rotorua, decidimos no ir a
Waimangu a ver más aguas sulfurosas de colores porque creemos que serán muy parecidas a las otras. Llegamos a Rotorua y vamos antes de que anochezca al teleférico que tiene muy buenas vistas de la ciudad y el lago.
Juan se decide por uno de los deportes neozelandeses, el Luge, consiste en bajar por un circuito asfaltado la montaña con un trineo al que le han puesto frenos, una vez abajo subes en un telesilla. Después de la experiencia nos vamos al parque Kuirau, un parque público con fumarolas, agua burbujeante y un fuerte olor a azufre. ¡Qué ciudad más extraña! Vamos a dar una vuelta pero son las 5 y por supuesto, todo está cerrado y muerto, incluso turismo, lo que nos desanima un poco. Buscamos un sitio donde tomar una cerveza y todo son restaurantes vacíos, acabamos en un pub belga en el que está el dueño, la camarera y un señor baboso intentando ligar con una rubia petarda. Probamos las patatas kumaru fritas y con salsa, están buenas pero son extrañas, son dulces.Nos vamos al Polynesian Spa, son las 18.30 h pero parece que sean las 10 de la noche, el Spa are hasta las 11 pm. Elegimos la opción barata, piscinas de sulfuro y pool, hay piscinas semicubiertas y otras al aire libre con vistas al lago, el agua está entre 37º y 41ºC pero como fuera no hace demasiado frío nos acaloramos enseguida y nos vamos, este sitio parece más comercial que el de Hanmer Springs. Dormimos en un área de descanso muy cerca del Zorb, mañana nos vamos de aventura...